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Aprender a escuchar de verdad. No solo oír… sino comprender.
Expresar sin atacar. Decir lo que sientes sin culpar. Identificar patrones negativos. Reconocer lo que siempre repiten. Elegir el momento adecuado. No todo se resuelve en medio de una discusión. Practicar nuevas formas de comunicación. La mejora requiere práctica constante. |